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© Gustavo Díaz Sosa

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Entrevista realizada por Saatchi Gallery a Gustavo Díaz Sosa

"Si alguno tiene ojos, ¡que vea!"

- Su exposición tiene un gran título, ¿le importaría explicarnos su elección?  

 

- En nuestro día a día somos individuos que a su vez formamos parte de un Todo. Ese Todo, la Sociedad, está llena de misterios y sucesos que en ocasiones pasan desapercibidos para la mayoría de los seres que la componen. Como borregos, y de forma gregaria, cada cual se suma a la corriente que arrastra el consumismo, las costumbres y el conocimiento que se nos inculca sin dar oportunidad a que cada cual, por sí mismo, comprenda el camino correcto o el verdadero sentido de la vida. Es por ello que, de forma poética, en la obra represento a una muchedumbre anónima, perdida y siendo guiada sobre el camino que alguien con mayor poder ha diseñado por conveniencia. La mayoría, cegados por la comparación entre sus semejantes, la competitividad, la ambición y las ansias de poder y poseer; intentan ganar sitio y alcanzar Su Gloria destacando entre la aglomeración, dejando de ser auténticos para formar parte de la estratagema. Pero no todos saben –ni quieren- ver o comprender tan lamentable situación. Es por ello que, como símil de las advertencias de San Juan en su Revelación, convoco al público a que encuentre la verdad, pero para ello ha de quitarse la venda que le ciega y saber dar uso a sus auténticos ojos… “Quien tenga oídos, ¡que escuche!”, “Quien tenga ojos, ¡que vea!”

 - Hemos visto también sus cuadernos expuestos, ¿cómo es su proceso de trabajo y cuál es el camino que toma la idea hasta ser obra?

 

- Mis cuadernos y bocetos son la búsqueda constante e incesante de mi yo. Es el modo de despojarme de la venda a la que anteriormente he hecho referencia como la que ciega a la humanidad. Normalmente nunca expongo mis cuadernos, no. Pero en esta ocasión, de forma excepcional, dejo que el público tenga acceso al proceso de búsqueda que me lleva a la obra final. Es en los cuadernos donde se encuentra la verdadera obra. Es el pensamiento desvelado en tinta. Es la voz que resuena escandalosamente en mi cerebro buscando y luchando por encontrar la verdad. Mi obra es constante, es el reflejo continuo de mí mismo como individuo y como ser social, y, por tanto, de la sociedad de la que formo parte. Son esos cuadernos la herramienta que empleo para despojarme de las vendas que no me dejan ver. Son los cuadernos el instante espontáneo, la erupción, el brote… La obra final, el lienzo o la escultura, es sólo la imagen acabada, ya consolidada, del pensamiento o de una idea. El proceso de creación sobre el lienzo es un ritual enriquecedor, una lucha a gritos, casi esotérica y de una gran connotación metafísica, que materializa el pensamiento en objeto físico, y de esta manera nace la obra que luego será pública.

- ¿Cuáles son las referencias en la historia del arte que te gusta recordar y qué te inspiran?

 

- Lamentablemente esta pregunta es la más clásica cuando se entrevista a un artista. Siempre evito contestar o cruzo los dedos para que no se me haga. Y es que no considero como mis principales referentes a quienes el público, periodistas o críticos, esperan escuchar que son. Sin embargo, intento complacer al interlocutor usando al expresionismo alemán como principal referente, ya que es aparentemente el más evidente. Por ejemplo, reconozco la motivación que Fritz Lang ha causado en la evolución estética y conceptual de mi obra. Así como la obra de Anselm Kiefer y otros significativos representantes del cine negro y del expresionismo alemán. Tampoco puedo obviar la literatura de George Orwell, Franz Kafka, Goethe, Dante, Schiller, entre muchos otros. Como tampoco debo dejar de mencionar al sudafricano William Kentridge, o a los artistas americanos máximos representantes de la nueva figuración.  Pero si quiero ser completo con mi respuesta, no puedo ignorar la enriquecida obra de Leonardo y los misterios de sus cuadernos,  o el dibujo insuperable de Miguel Ángel, o sencillamente las narraciones interminables de la obra de El Bosco… Pero si quiero ser aún más honesto, debo confesar que es la arquitectura antigua y sus misterios mi verdadero y mayor fuente de inspiración…

- ¿Cuál es su interés en las artes visuales y cómo cree que su obra afecta al mundo exterior?

 

- En las artes visuales sólo busco comunicar, desvelar, transmitir, materializar, descubrir y experimentar a partir de mis pensamientos y emociones. No busco nada en concreto, más bien encuentro sobre el camino.

Considero mi obra como intimista y, sinceramente, me cuesta compartirla con el mundo. Sin embargo, considero que está cumpliendo una misión en la sociedad y sería injusto no compartir con los demás las fascinantes historias que en ella descubro. No pretendo realmente nada con mi obra. Mi ambición es únicamente tener la oportunidad de poder seguir creando de forma honesta y de este modo continuar esa búsqueda en mí mismo, conectar con el Universo, y quedarme fuera de la corriente que forman los que no quieren ver. Intento cultivar la Virtud del ser en ese proceso de búsqueda y considero que de este modo contribuyo a la iluminación de la sociedad.

- ¿Cuál es tu sueño como artista y dónde te ves en el futuro?

 

- Mi sueño como artista es poder crear siempre que lo desee y que esa creación sea honesta y pueda disponer del tiempo que necesite para dar por acabada la obra. Como todo artista, he deseado que alguna vez mi obra llegue a ser apreciada en los muros de grandes museos o galerías de arte, pero no es mi ambición, ni mi mayor ilusión. Mi ilusión es no tener límites para crear. Poder disponer del tiempo y del material necesario para la creación infinita. Crear es para mí un proceso de formación, de aprendizaje permanente y de superación personal; por tanto, no tener limitaciones para obrar es lo único que ambiciono. ¿A dónde me conducen mis pasos? No lo sé. No sé qué futuro me depara el camino que he elegido, pero confío que me lleve a la Luz.